JEANETTE


«Si tienes una inspiración, sigue adelante, porque buscando se encuentra. En la apatía no se encuentra nada. Siempre hay que dar un paso, porque ese paso llevará a otro paso. Es importante no quedarse quieta porque sino te congelas. Si te mueves, algo se moverá afuera y adentro.»

Esta etapa de mi vida comienza con el casamiento con mi marido europeo e irme a vivir con él. La mayoría de las personas eran de raza blanca, rubios y en aquel tiempo una mujer de raza negra era una cosa muy particular, muy exótica, pero en ese exotismo había mucha discriminación. Me di cuenta que no solo me había casado con mi pareja, sino también con una parte de la sociedad que supuestamente podía juzgar cómo era una persona solo por el color de su piel. Ahí comprendí que no podía ser yo misma, sino que mi identidad estaba definida por el color de mi piel.

Al principio, me sorprendí y me preguntaba: “¿Qué es lo raro en mi?”

Fue muy duro porque no entendía las razones por las cuales me hacían sentir que no pertenecía a esa sociedad, que era diferente, que no tenía los mismos derechos. Caí en un gran abismo y empecé a cuestionarme a mi misma y a hacerme muchas preguntas. Inicié un viaje de cuestionamiento hacia el exterior y hacia el interior y me di cuenta que (si estudias un poco la historia) nosotros somos descendientes de africanos que vinieron involuntariamente y fueron esclavizados y tratados de un modo muy cruel. Empecé a entender que no tenía por que avergonzarme ni sentirme mal, por el color de mi piel. ¿Porque el color de mi piel iba a determinar ciertos juicios que se hacen de mi persona sin llegar a conocerme, sin haber tenido la oportunidad de juzgar por ellos mismos quien soy yo?

En ese proceso de hurgar e indagar, caí en un túnel de inseguridad, tristeza, rabia. Sin embargo comprendí que no puedes quedarte allí, con tu rabia, frustración, dolor y sintiéndote menos. Hay un gran peligro en no salir de ese hoyo, algo que le sucede a mucha gente. Para mí, todo este proceso tan brutal, tuvo un efecto muy reafirmarte en mi personalidad. Me ayudó a poner los dos pies sobre la tierra y decir: “Aquí estoy, aunque tu no me quieras ver” “Aquí estoy aunque me mires con desprecio” “Estoy aquí, y voy a seguir estando aquí”. Y eso me dio una enorme confianza y seguridad para seguir caminando por la vida. Claro que no fue un proceso de un día para otro, sino un proceso de caminar, caerme y volver a levantarme, sintiendo las voces mordiéndome el cuello.

Hasta que un día me dije: «Tengo que buscar algo que me ayude a transmutar este dolor, algo que le dé voz a mis ancestros y que también dé vida en mi interior». Y eso me llevó a la poesía.

Empecé recitando poesías que relataban el pasado de la esclavitud y sentí que había encontrado algo importante porque recitando esos textos estaba ofreciendo mi voz y permitiendo que mis ancestros se comunicaran, y eso me ayudo mucho a transmutar todos esos sentimientos. La pintura, el arte, la poesía, la danza me ayudaron mucho porque de alguna manera sentía que mis ancestros también se estaban comunicando a través mio y estaban presentes. Ese es el modo en el que yo pude transmutar algo que estaba lleno de dolor a algo que me dio fuerza. Fue mi salvavidas, mi bálsamo. Siempre hay que buscar cual es la medicina y el salvavidas cuando te caes dentro del túnel. No hay que quedarse nunca dentro de él. Si buscas, vas a encontrar. Hay que transmutar todas esas cosas porque no podemos quedarnos con todo ese resentimiento, hay que cambiar todo eso por algo que honre a los antepasados y también nos honre a nosotras. Es importante no entregar nunca el propio poder.

Hoy me siento en paz. Me veo como un mar muy amplio y profundo, en la superficie hay mucha calma, no hay olas que se levanten con furia. Mi vida ahora es subterránea, hay mucha vida en las profundidades. En esta etapa de mi vida, estoy en paz. Siento que estoy en paz con mis antepasados por que hice algo por ellos y por eso siempre seguiré recitando, danzando como una ofrenda dedicada a mis ancestros. Así que, si tienes una inspiración, sigue adelante, porque buscando se encuentra. En la apatía no se encuentra nada. Siempre hay que dar un paso, porque ese paso llevará a otro paso. Es importante no quedarse quieta porque sino te congelas. Si te mueves, algo se moverá afuera y adentro.

Deja un comentario