He aprendido que no hay nada tan malo para dejarse vencer, que siempre se puede seguir adelante mientras tu lo desees

Mi infancia fué muy dificil, viví mucha violencia en mi familia, mi papás se pegaban constantemente y yo veía todo eso. Tuve que huir varias veces con la policia para poder ayudar a mi madre. Mi papá bebía mucho y yo tenía que ver todo eso. Me pegó bastante. Viví esa situación practicamente toda mi infancia. Fué muy fuerte.
Mi mamá me decía que ojala nunca me hubiera tenido porque me parecía a mi padre. Y a los 17 años me independicé porque tenia una pesima relación con ella y ahi empecé a conocer varios tipos de droga. Estuve mucho en la calle porque no sabia dónde y no tenia el apoyo de nadie. Fueron muchos años de vivir una vida de la que no sabía cómo salir, hasta que finalmente toqué fondo y decidí que no quería esa vida para mi y que aquella persona en la que me había convertido no era yo. No quería seguir así, viviendo en la calle y haciendo cosas que no quería hacer. En muchos momentos incluso pensé en quitarme la vida.
Pero en todo este proceso, he aprendido que no hay nada tan malo para dejarse vencer, que siempre se puede seguir adelante mientras tu lo desees y empecé a trabajar en mí. A día de hoy me he dado cuenta que no necesito a nadie y que tengo muchas cualidades positivas y me he dado cuenta que he sido muy valiente de afrontar tanta adversidad. Ahora tengo mi trabajo como vendedora de coches y mi prioridad número uno, soy yo, y luego yo.
A las mujeres que estén pasando por situaciones dificiles les diría que aunque a veces sientas que se te está cayendo los muros en pedazos , siempre hay una salida, no te dejes caer, jamás, jamás.
